BOLETÍN Nº 238 - 27 de noviembre de 2025

1. Comunidad Foral de Navarra

1.7. Otros

RESOLUCIÓN 301/2025, de 11 de noviembre, del director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, por la que se incoa expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, bien mueble, del "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla" de titularidad del Cabildo de la Catedral de Pamplona.

Este sepulcro fue declarado Bien Inventariado por Orden Foral 100/2004. La pertinencia de elevar su tipo de protección a Bien de Interés Cultural obedece a la singularidad y calidad de la pieza, así como a la necesidad de dedicar el máximo cuidado a su conservación.

El Servicio de Patrimonio Histórico presenta un informe para proceder al inicio del expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, tipo bien mueble, del "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla" de titularidad del Cabildo de la Catedral de Pamplona.

El expediente completo consta del informe favorable emitido por el Servicio de Patrimonio Histórico, tres imágenes de la pieza y el artículo escrito por Clara Fernández Ladreda, doctora en historia del arte, para el catálogo de la exposición "Carlos III, el rey del buen gobierno".

Esta sepultura regia es una de las creaciones más destacadas de la escultura gótica borgoñona de fines del siglo XIV y primera mitad del XV y constituye uno de los ejemplos mejor conservados de dicha corriente. Fue labrada en dos fases, entre los últimos meses de 1413 y julio de 1419.

El maestro Johan Lome dirigió la obra. Fue contratado por Carlos III durante su último viaje a Francia, su primera aparición documentada en Navarra data de 1411, con la entrega de una escultura de San Juan Bautista para el palacio de Olite. Junto a Lome trabajó un grupo de escultores de nivel similar, entre los más destacados figuran Anequin de Sora y Michel de Reims, colaboradores permanentes durante toda la obra. Otros, como Johan de Lisla, Vicent Huyart y Johan de Borgoña, participaron solo en la primera fase. En la segunda intervinieron Colin de Reims, Johan de la Garnia y Johanto de Tolosa, este último en calidad de aprendiz. El equipo, de procedencia principalmente franco-flamenca, refleja la clara influencia artística del norte de Europa en la escultura navarra de principios del siglo XV.

El sepulcro de los reyes se adscribe a la tipología de cama exenta, caracterizada por su monumentalidad y su tratamiento arquitectónico integral. Está formado por un paralelepípedo de piedra arenisca, originalmente pintado de negro —hoy de verde oscuro imitando mármol—, sobre el que descansa una losa moldurada decorada con hojas. Sobre esta base se disponen las imágenes de los monarcas yacentes, bajo grandes doseles, labrados en alabastro. Los epitafios se inscriben en la parte superior de estos doseles, y los pies de las figuras descansan sobre animales simbólicos: un león en el caso del rey y dos canes en el de la reina. Los laterales del sarcófago se decoran con un cortejo de plorantes, también en alabastro, dispuestos bajo pequeños baldaquinos.

El alabastro, enriquecido con policromía y dorado, constituye el material principal, dotando a la obra de un refinamiento técnico y visual excepcional en el contexto escultórico peninsular del momento.

Las figuras yacentes representan a los soberanos en actitud orante, hieráticos y frontales, más concebidos como figuras erguidas que acostadas, según el tratamiento de sus vestiduras. Carlos III viste con la indumentaria ceremonial de los monarcas franceses de la dinastía Valois, similar a la del rey Carlos V de Francia; túnica, sobretúnica decorada con flores de lis y manto real sujeto al hombro. Este atuendo, más arcaico que el de su época, remite al protocolo de coronación francés. Su cabeza, tratada con un modelado delicado y de gran naturalismo, podría considerarse un retrato fiel del monarca. Se caracteriza por rasgos definidos: nariz fina, labios delgados, cabello en escudilla y corona dorada. La reina Leonor, por contraste, aparece ataviada a la moda contemporánea, con un surcot abierto de amplio escote y aberturas laterales, complementado con una saya ajustada y un cinturón de orfebrería. Su rostro, de contornos suaves y expresión idealizada, sigue los cánones femeninos de la época, alejándose del retrato realista. Lleva una crespina adornada con joyas y una corona similar a la de su esposo. Ambas cabezas descansan sobre almohadones ornamentados, donde se conservan vestigios del lema real "Bone foy". A los pies del rey se sitúa un león, símbolo de fuerza y realeza, y a los de la reina, dos perrillos disputándose un hueso, metáfora del paso del tiempo y la fragilidad de la vida. Los doseles que los cobijan son obras maestras de arquitectura gótica miniaturizada. Conformados por bóvedas y tracerías caladas de gran complejidad, representan la bóveda celeste, simbolizando la gloria eterna.

El conjunto se completa con un cortejo de veintiocho plorantes distribuidos en los costados del sarcófago, cada uno bajo su propio baldaquino. Aunque su disposición actual no corresponde al orden original, el análisis iconográfico permite distinguir dos grupos principales: eclesiásticos y laicos. Entre los eclesiásticos se identifican cardenales, obispos, canónigos y monjes de diversas órdenes, mientras que los laicos representan nobles y oficiales de la corte que aparecen vestidos de duelo, con diferentes grados de formalidad según su rango. El análisis sugiere una disposición jerárquica: dignatarios religiosos en el testero del sepulcro, seguidos por otros clérigos y, finalmente, los laicos.

Las esculturas muestran un notable sentido de simetría y emparejamiento, repitiéndose posturas y gestos a modo de reflejo: dos cardenales, dos obispos, dos canónigos y otros pares de laicos.

Los baldaquinos que cobijan a los plorantes son estructuras de planta trapezoidal con pináculos, tracerías y florones. Las ménsulas que los sustentan están ricamente talladas con motivos vegetales, humanos y animales. Destacan hojas de roble, figuras simbólicas como el green man o el serafín alado, y escenas animales de inspiración moralizante: dragones, leones, osos y perros, algunas de las cuales se repiten en capiteles y ménsulas de la catedral de Pamplona, lo que sugiere la participación del mismo taller en ambas obras.

El "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla" se inspira en dos modelos fundamentales del arte funerario del gótico tardío: el de Felipe el Atrevido, duque de Borgoña, obra del taller de Claus Sluter, y el de Carlos V de Francia y Juana de Borbón. La elección de este referente se justifica por las estrechas relaciones dinásticas, culturales y artísticas entre Navarra y la corona francesa, así como por la formación francófona del propio Carlos III.

En conjunto, el sepulcro real de Pamplona se erige como una síntesis personal de las tradiciones funerarias francesas y borgoñonas, reinterpretadas con refinamiento técnico y un alto sentido simbólico. Su ejecución marca un momento culminante del gótico internacional en Navarra, y confirma la relevancia de Johan Lome como uno de los escultores más destacados de su tiempo, capaz de adaptar modelos foráneos a las exigencias iconográficas y devocionales de la monarquía navarra.

En suma, el monumento funerario del "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla" representa una obra maestra de la escultura gótica europea, tanto por su ejecución material como por su significado político y artístico. La combinación de rigor documental, iconografía simbólica y virtuosismo técnico lo convierten en una de las manifestaciones más destacadas en su género.

Entre los motivos más detectados que avalan la necesidad de proceder a la máxima protección legal del "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla", está su gran calidad, su singularidad y la necesidad dedicar el máximo cuidado a su conservación.

La conmemoración en 2025 del VI centenario de la muerte de Carlos III ha movido a extender entre la ciudadanía el conocimiento de la figura Carlos III como rey del buen gobierno y a promover una gran concienciación social sobre la conservación de su legado material y simbólico, y en concreto de este sepulcro.

En consecuencia, el Servicio de Patrimonio Histórico considera suficientemente justificada la relevancia y singularidad del "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla", de titularidad del Cabildo Catedralicio de Pamplona, y propone, de conformidad con lo dispuesto en el artículo 19 de la Ley Foral 14/2005, de 22 de noviembre, del Patrimonio Cultural de Navarra, incoar expediente de declaración como Bien de Interés Cultural, bien mueble, a favor del "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla".

Por lo expuesto, en virtud de las atribuciones conferidas por la Ley Foral 14/2005, de 22 de noviembre, del Patrimonio Cultural de Navarra y en ejercicio de las atribuciones conferidas por el Decreto Foral 256/2023, de 15 de noviembre, por el que se establece la estructura orgánica del Departamento de Cultura, Deporte y Turismo,

RESUELVO:

1.º Incoar expediente de declaración de Bien de Interés Cultural, como bien mueble, a favor de el "Sepulcro de Carlos III de Navarra y Leonor de Castilla", cuya descripción y características figuran en el expediente.

2.º Abrir un período de información pública de 30 días, contados a partir del día siguiente al de la publicación en el Boletín Oficial de Navarra de esta resolución, a fin de que cuantas personas estén interesadas en el expediente puedan examinarlo y aduzcan cuanto estimen conveniente.

3.º Trasladar la presente resolución al Servicio de Patrimonio Histórico y a la Sección de Registro, Bienes Muebles y Arqueología.

4.º Notificar la presente resolución al Cabildo de la Catedral de Pamplona y al Registro General de Bienes de Interés Cultural, adscrito a la Subdirección General de Registros y Documentación del Patrimonio Histórico del Ministerio de Cultura y Deporte para su anotación preventiva, y a los afectados, según consta en el expediente.

Pamplona, 11 de noviembre de 2025.–El director general de Cultura-Institución Príncipe de Viana, Ignacio Apezteguía Morentin.

Código del anuncio: F2514808

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